INTRODUCCIÓN
Uno de los propósitos es asegurar que los niños y las niñas que cursan este nivel educativo adquieran los
conocimientos esenciales sobre la geografía, particularmente la de nuestro país, desarrollen
destrezas específicas e incorporen actitudes y valores relativos al conocimiento
y cuidado del medio.Este interés expresado en el plan de estudios obedece al reconocimiento de la necesidad
de proporcionar a los futuros ciudadanos una visión de lo que es México, su
diversidad geográfica y cultural, sus recursos naturales, su población, sus actividades
económicas y otros aspectos relacionados con problemas que nos afectan a todos,
como la contaminación y la necesidad de contribuir a la protección del ambiente.
El aprendizaje de la geografía ha de permitir a los niños responder preguntas que
hacen sobre su entorno y que surgen de su natural curiosidad e interés por explorar el
mundo. Estas características típicas en los niños son la base para estimular el desarrollo
de las capacidades para comparar, clasificar y relacionar; aprender a elaborar preguntas
y explicaciones cada vez más complejas; desarrollar su sentido de orientación y aprender
a localizar, representar e interpretar información en diferentes medios (croquis,
planos, mapas, modelos, esquemas y gráficas).
El avance gradual en el aprendizaje de la geografía aprovecha el creciente interés de
los niños por saber cómo ocurren ciertos fenómenos que observan en su entorno y en
otros lugares, como la erupción de un volcán, los efectos de un huracán, o la existencia
de conflictos entre los seres humanos por la posesión de territorios o por problemas
surgidos de la demarcación de fronteras entre países.
Por estas razones, en la enseñanza de esta asignatura cobra especial relevancia el
estudio del espacio inmediato como referente necesario, a fin de evitar que los niños
aprendan una geografía enunciativa, libresca, fragmentada y memorista.
Aprender del entorno también propicia un sentido de aprecio, de arraigo y de pertenencia
al terruño, al lugar de origen, que sentará las bases para el desarrollo de la
identidad nacional y la valoración de lo que significa ser mexicano.
Acrecentar la curiosidad en los niños, su capacidad de asombro e indagación y despertar
el interés permanente por estudiar el entorno son desafíos que obligan a revisar
las formas más comunes de enseñar geografía en las escuelas y constituyen retos para los
futuros maestros.