INTRODUCCIÓN
El aprendizaje de los componentes básicos de las ciencias naturales es uno de los objetivos
centrales de la educación primaria
El valor educativo que se otorga al aprendizaje de las ciencias naturales se fundamenta
en razones de distinto orden. En primer lugar, en el convencimiento de que pocas
experiencias pueden ser tan estimulantes para el desarrollo de las capacidades intelectuales
y afectivas de los niños como el contacto con el mundo natural y el despliegue de
sus posibilidades para mirar los fenómenos, seres y objetos de la naturaleza, aprender a
observarlos, preguntarse cómo son, qué les ocurre y de qué manera se relacionan entre
sí.
Es a partir del contacto crecientemente reflexivo con el mundo natural que los niños
pueden alcanzar otros logros formativos. Adquirirán una disposición hacia la protección
y el cuidado del medio natural, porque entenderán que éste es frágil y muy difícil de
recuperar cuando es dañado, y lo considerarán un patrimonio humano, cuya preservación
es una responsabilidad que obliga a todos. Al mismo tiempo, se darán cuenta de
que los recursos naturales son esenciales para la vida, el bienestar y el progreso de la
humanidad, pero para aprovecharlos racionalmente se necesita conocer el funcionamiento
de la naturaleza y los límites que fija a la actividad humana la necesidad de
proteger los recursos.
En otro plano, un adecuado conocimiento de las ciencias naturales deberá tener un
efecto positivo en la calidad de la vida personal y colectiva en algunas cuestiones muy
relevantes, además del ya comentado asunto de la responsabilidad ecológica: la preservación
de la salud y el buen estado físico; una actitud sana y responsable hacia la sexua10
lidad, concebida en el contexto del respeto entre las personas y la equidad entre los
géneros.